Federalismo en Chile, una propuesta de nueva Constitución Federal

Por Ignacio Moya, M.A. en filosofía.

Declaramos que el movimiento por el federalismo es un movimiento a favor de la libertad, la autonomía, la democracia, la diversidad y el empoderamiento de la ciudadanía. Entendemos el federalismo cómo un arreglo político-institucional que permite acercar los gobiernos a sus ciudadanos y, por extensión, permite que la gente ejerza de mejor manera el poder de decisión que la democracia por definición le confiere.

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I. Observaciones preliminares

El federalismo es un sistema de gobierno donde el poder se divide entre las distintas unidades políticas que forman un Estado mayor. Lo que distingue el federalismo del unitarismo es que en el federalismo la toma de decisiones no reside, de manera mayoritaria, en una autoridad central. La división del poder, es decir qué poderes le competen a cada unidad, varía según el contexto. Las distintas experiencias internacionales arrojan una amplia gama de posibles arreglos. No existen recetas ni formulas dadas a priori. Por lo mismo, este documento no busca proponer modelos específicos o recetas para el federalismo en Chile.

Cualquier propuesta federalista para Chile debe partir reconociendo lo difícil de la tarea por delante. El federalismo parece un concepto lejano, extraño y ajeno a nuestra historia, incluso imposible implementar. Es por eso que los federalistas debemos estar dispuestos a responder, entre otras, las siguientes preguntas:

– ¿Por qué sería “mejor” el federalismo?
– El federalismo representa un problema cultural para Chile. No estamos acostumbrados a ese tipo de arreglo político. Sería una imposición foránea.
– ¿Qué “ganaríamos” los chilenos con el federalismo?
– Implementar el federalismo se topa con un claro problema práctico. Debido a su gran complejidad estructural, con distintos niveles de gobierno que se deben coordinar y trabajar en conjunto, pareciera que Chile no está preparado para enfrentar ese desafío.
– ¿Cómo se le aseguran los derechos a las minoría dentro de una Federación?
– ¿Cómo se dividen las lealtades ciudadanas entre el gobierno local y el gobierno nacional?

En algún momento, estas objeciones y preocupaciones se deben responder de frente. Sin embargo, por ahora, lo primero y lo más urgente es lograr, a lo menos, instalar la idea en la discusión nacional. El texto que aparece a continuación es una defensa del federalismo como idea y como proyecto político.

II. Una defensa del federalismo

Declaramos que el movimiento por el federalismo es un movimiento a favor de la libertad, la autonomía, la democracia, la diversidad y el empoderamiento de la ciudadanía. Entendemos el federalismo cómo un arreglo político-institucional que permite acercar los gobiernos a sus ciudadanos y, por extensión, permite que la gente ejerza de mejor manera el poder de decisión que la democracia por definición le confiere.

El federalismo que proponemos se sustenta sobre la idea de que la concentración del poder (sea económico, político o social) es siempre peligroso. Esta peligrosidad consiste en la tendencia a la monopolización del poder que incentiva el unitarismo (lo que en Chile se conoce como centralismo). Los monopolios, por definición, velan por sus propios intereses y muchas veces en desmedro de los intereses de la sociedad en su conjunto. La concentración del poder se combate repartiendo, dividiendo y asegurando que ningún ente se puede hacer con la totalidad del poder. El federalismo es un paso en esa dirección.

El unitarismo impone, desde el todopoderoso centro metropolitano, sus prioridades, sus prejuicios, sus visiones y sus valores a todos los rincones de la nación. Es por eso que el unitarismo es, en su esencia, siempre autoritario. El unitarismo representa un intento por homogenizar y universalizar valores, costumbres y conductas. Es cierto que universalizar valores y conductas no se puede calificar, per se, como algo negativo. Sin embargo, cómo ciudadanos informados que somos es siempre nuestro deber estar atento cuando aquello que se intenta imponer viene desde alguna autoridad lejana. Para el ciudadano en Arica o Punta Arenas es muy difícil hacer manifiesto el descontento, la preocupación o las dudas que generan las decisiones de la autoridad central que está a miles de kilómetros de distancia. Y si lo hiciesen, para la autoridad ubicada en Santiago es muy fácil hacer oído sordo a dichas aprehensiones por el sólo hecho de que vienen desde tan lejos. Una estructura federalista permite, en parte, acortar esa distancia y así lograr que las determinaciones de las autoridades reflejen de manera más fiel las inquietudes de la población local.

En este escenario unitario, los representantes locales (diputados y senadores) que llegan al Parlamento nacional en nombre de sus regiones no se encuentran capacitados para reflejar fielmente los intereses de aquellos que representan. Esto es porque sus poderes son, también, limitados. El poder final lo tiene siempre el gobierno central. En esta misma dirección, las medidas “regionalistas” que toman las autoridades centrales serán siempre tibias. Esto es porque ninguna autoridad va ceder, de forma voluntaria, su poder.

Por todo esto, creemos que algunas de las virtudes que el federalismo promueve son:

1- La diversidad.
Al existir varios estados con autonomía para determinar sus propias leyes y distribuir sus propios recursos se generará en un mismo país distintas formas de organizarse socialmente. No habrá una sola forma de ser chileno. Desde las regulaciones laborales, hasta las leyes de tránsito serán, posiblemente, distintas. Al final, esta diversidad nos enriquecerá como país.

2 – La diversidad fomenta la tolerancia.
A su vez, la tolerancia fomenta el respeto por el otro y nos obliga a reconocer la legitimidad y le dignidad que ese otro siempre tiene. De esta manera, como país aprenderemos a reconocer que existen variados formas de coexistir. Habrá chilenos que organizan de una forma. Habrá chilenos que se organizan de otra forma. Y ambos grupos serán igualmente chilenos.

3 – Incentiva la responsabilidad de las autoridades.
Al estar las autoridades cerca de sus ciudadanos, Se hace más difícil eludir las responsabilidades por las decisiones políticas que se tomen. Eso convierte al federalismo en un sistema más democrático porque representados y representantes viven cerca los unos de los otros. Mayor cercanía genera mayor preocupación y empatía.

4 – Hace más difícil el surgimiento del autoritarismo a nivel nacional.
Si cada estado cuento con, por ejemplo, fuerzas policiales y sistemas judiciales autónomos, imponer ordenes desde una fuerza central. El disenso es más fácil. Por lo tanto el federalismo hace más difícil (por cierto no imposible) que se vuelva a producir un Golpe de Estado como el producido en Chile el año 1973.

5 – Incentiva el emprendimiento y el bueno uso de los recursos.
Si cada estado autónomo es el principal responsable por el bienestar de sus ciudadanos, entonces cada gobierno tendría el incentivo de aprovechar los recursos a su disposición de la mejor manera posible y siempre responsablemente. En concreto, otras regiones del país no podrán enriquecerse a costa de los recursos de otras partes del país. Estados con menos recursos tendrán que innovar y buscar formas para desarrollarse económicamente. Todo esto, por supuesto, sin desconocer que el gobierno nacional tendrá un rol importante que cumplir para asegurar que el país en su conjunto cumpla con niveles y estándares mínimos, distribuyendo recursos si así fuese necesario para que ningún estado autónomo baje de el umbral mínimo acordado entre todos.

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13 comentarios en “Federalismo en Chile, una propuesta de nueva Constitución Federal

  1. Me gustaría saber más del federalismo que proponen, más específicamente de autosustento económico que contrasta entre el norte ( con un PIB muy alto a la realidad chilena) y el sur con menos recursos.
    Como poder realizar un equilibrio para que no existan estados federales del sur de chile menos pobre.

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    1. Golzalo, primero agradecer el interés. Comentar que la minería es importante para Chile pero el sur tiene muchas áreas de desarrollo, partiendo por forestal, agronomía, ganadería, acuicultura, pesca, turismo, ciencia y tecnología…en lo principal los estados se deben desarrollar a partir de sus recursos y principalmente su gente.

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  2. Desde mi adolecencia he creido en el federalismo en Chile, pero nunca habia encontrado un lugar para opinar sobre él. Alguna vez escribi algo en mi blog. Actualmente estoy lejos de la patria, podria aportar experiencias comparativas del exterior. Saludos

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