#GiorgioJackson y la generación que quiere cambiar la herencia #neoliberal de los “#ChicagoBoys” en #Chile

Durante décadas el mundo ha asociado a la economía de Chile con los “Chicago Boys”, los chilenos que fueron a estudiar a la Universidad de Chicago bajo Milton Friedman y dejaron marca en el país desde la llegada al poder de Augusto Pinochet, en 1973.

Giorgio Jackson

Los “Chicago Boys” impusieron en el país sudamericano las políticas neoliberales que años más tarde se propagarían por el mundo.

43 años después, Chile lleva más de 25 en democracia, pero ha mantenido muchos aspectos de la política económica de entonces.

Y contra eso están peleando algunos diputados chilenos como Giorgio Jackson, un exdirigente estudiantil que quiere acabar con un paradigma odiado y admirado en el mundo: el llamado “modelo chileno”.

La herencia de los Chicago Boys

Una herencia polémica

“Desde el movimiento estudiantil, cuando participamos en él, hicimos una fuerte crítica a un modelo que se impuso durante la dictadura y ha normado buena parte de la democracia también”, dice Jackson en conversación con BBC Mundo.

“Frente a ese modelo que se basa en el mercado para proveer algunos de los que consideramos derechos sociales, es que los estudiantes en su momento se alzaron”.

Sin embargo, Chile ha sido visto por economistas ortodoxos por décadas como un ejemplo de estabilidad.

A lo que Jackson responde que “los que han tenido estabilidad en Chile son una élite”. “Un porcentaje pequeño de la población que ha mantenido privilegios y se ha llevado buena parte del crecimiento que ha tenido el país”, agrega.

“Chile goza de uno de los índices mas altos de desigualdad de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, (OCDE). No es que las cifras macroeconómicas hagan que la población chilena goce de estabilidad”, insiste.

Arraigo

Jackson dice que su propuesta es popular. “Estamos construyendo una alternativa política frente a las fuerzas que han estado durante mucho tiempo gobernando en nuestro país”.

“Están quienes son herederos de los principios de la dictadura y por otro lado están los que lucharon contra ella, pero que durante los siguientes 20 años siguieron administrando el modelo que dejó la dictadura”.

Al preguntarse si el sector empresarial mira con hostilidad su propuesta, Jackson dice: “Ellos reconocen en nosotros un diagnóstico al que ellos no pueden escapar”.

Añade que debe replantearse la relación actual entre los distintos estamentos de la sociedad y el Estado, situación que describe en la actualidad como una “bomba de tiempo” y que, en su opinión debe dar paso a un esquema con mayor importancia y peso para el Estado y la regulación.

¿Qué queda del modelo económico de Augusto Pinochet?

Pragmatismo

Jackson viene del movimiento estudiantil, un estamento casi por definición idealista. Pero no está seguro que la experiencia en la política parlamentaria lo haya vuelto más pragmático.

“He aprendido muchas cosas, pero más que cambiar los ideales los he profundizado. No sé si soy más pragmático, pero con más consciencia de estrategia colectiva”.

Muchos países en el mundo adoptaron o copiaron el modelo económico chileno.

Cuando se le pregunta si deberían preservar algo de él, Jackson afirma que depende de los principios que cada sociedad estima democráticamente como los principales.

“En las sociedades latinoamericanas hay una fuerte resistencia a modelos basados en individualismo. Más bien tenemos un arraigo de sentido de solidaridad y de pertenencia”.

Tecnocracia

Jackson, nacido en 1987, fue elegido al Congreso chileno hace dos años.

Es uno de los fundadores del movimiento llamado “Revolución Democrática”, que esta semana se oficializó como partido político en varias regiones del país.

Su posición, cómo él mismo lo indica, apunta en dirección contraria a lo que ha sido la política económica de varias décadas.

La tecnocracia de los “Chicago Boys”llegó al poder en 1973 en un momento de gran inestabilidad económica en Chile.

Emprendieron un ambicioso programa de privatizaciones, liberación del comercio y restricción de la actividad estatal en la economía, que en buena medida continúa hasta nuestros días.

Chile goza hoy de un PIB per cápita cercano a los US$22.000 anuales, según datos del Banco Mundial, el más alto en América Latina y similar al de naciones europeas como Croacia.

Pero sigue experimentando niveles altos de desigualdad que, para muchos, incluyendo a Jackson, hace justificable una mayor intervención estatal.

La voz de Jackson, aunque minoritaria en los estamentos políticos de su país, refleja una disidencia ante un modelo económico que no termina de convencer, ni incorporar, a todos los chilenos.

Link: http://goo.gl/5OBfNc

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