De ginecólogos y amantes. El caso de la #EleccióndeIntendentes

Por Mauricio Morales Periodista, cientista político.

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En un debate reciente, un destacado dirigente partidario separó aguas entre los políticos y los académicos. Me dijo que los académicos eran como los ginecólogos y que los políticos eran como los amantes. Los académicos tienen el saber técnico, pero no el manejo pulcro que requieren las operaciones políticas y las estrategias de negociación. Por tanto- y siguiendo con la analogía- los políticos se reconocen a sí mismos como buenos amantes. Probablemente no cuentan con el conocimiento derivado de la investigación científica, pero sí saben hacer bien las cosas. Son ellos los que se someten al estrés de una negociación electoral y cuentan con la experiencia suficiente para desarrollar de manera óptima las tareas. Los académicos, en tanto, sólo servirían para hablar de lo humano y de lo divino o, como máximo, para escribir columnas de opinión que alimenten el debate público.

Esta tensión entre ginecólogos y amantes se expresa muy claramente en el debate sobre la elección directa de los intendentes. Para parte importante de los académicos la elección directa de los intendentes es un paso hacia una mayor descentralización, toda vez que de manera paulatina se irán traspasando competencias a los gobiernos regionales. Esta gradualidad es un gran atributo del proyecto que impulsa el gobierno. Mala cosa sería que de un día para otro se traspasaran todas las atribuciones habidas y por haber hacia una autoridad recientemente electa. Lo serio y responsable del proceso consiste en ir monitoreando el desempeño de los sistemas políticos locales frente a esta importante reforma. Para algunos dirigentes, en tanto, esta reforma implica demasiados problemas. Pero esos problemas nada tienen que ver con las atribuciones y competencias de los nuevos intendentes. Más bien, dicen relación con dos cuestiones político-electorales. Primero, que la elección directa de los intendentes ensuciará el proceso de negociaciones entre los partidos de cara a la próxima elección presidencial y legislativa. Sería difícil- según estos políticos- que la Nueva Mayoría- por nombrar una coalición- compitiera con dos listas parlamentarias, con dos candidatos presidenciales y con un candidato a intendente por región. Segundo, para otros políticos la elección directa de los intendentes los pillaría en un mal momento: no tienen candidatos competitivos a nivel regional. Por tanto, quieren echar abajo la reforma, postergándola para ganar tiempo y “crear” un candidato.

Si la NM decidiera postergar la elección de los intendentes para 2021 implicaría que- muy probablemente- Piñera- si es el nuevo Presidente- ponga en competencia a sus 15 intendentes en ejercicio en 2021. Es decir, Piñera tendría a 15 incumbentes. Los académicos- ginecólogos siguiendo la analogía- podemos cuantificar la ventaja de los incumbentes, mientras que los políticos- los amantes- son testigos de estas ventajas elección tras elección. Por tanto, resulta extraño que desde la NM esos amantes- que se supone conocen mejor que todos nosotros las ventajas de los incumbentes- promuevan la elección directa de los intendentes para 2021. Sería entregarla en bandeja el poder regional a la centro-derecha.

¿Cuáles serían los potenciales efectos de la elección de los intendentes sobre la participación electoral y la fragmentación partidaria? Los políticos no están preocupados por el descenso de la participación. De hecho, les favorece que voten los mismos de siempre. Sí les preocupa la fragmentación. Es decir, el número de candidatos y partidos que compiten. Ahí sienten más de cerca la amenaza. Para los académicos, en cambio, ambas dimensiones son relevantes. El gráfico 1 muestra la distribución de la participación electoral por región de norte a sur tomando los datos de la presidencial 2013 en primera y segunda vuelta. Se advierte muy claramente que en las zonas extremas del país la participación se ha reducido a mayor velocidad. La elección directa de los intendentes, dado que es un cargo uninominal, podría ayudar a sacar más gente a votar. Bajo los sistemas de mayoría es más fácil que los votantes identifiquen cuán competitiva es la elección. Además, como son autoridades regionales, no es descabellado pensar que generen mayor interés para los ciudadanos en comparación con las elecciones nacionales. La elección de intendentes podría, por tanto, dar la sensación de que “hay algo en juego”.

Al evaluar la fragmentación partidaria, el gráfico 2 muestra el número de partidos en competencia desde 1989 hasta 2013 tomando los resultados de las elecciones de diputados. Adicionalmente, muestra el valor del “número efectivo de partidos”, que consiste en ponderar el número de partidos en competencia según su peso electoral. No se puede tomar como iguales partidos que logran el 30% y partidos que obtienen el 1%. Sea cual sea el indicador a utilizar, lo cierto es que en 2013 la fragmentación aumentó. Esta fragmentación es mayor en las zonas extremas del país donde, como señalé más arriba, la participación se ha deteriorado a mayor velocidad. Para algunos políticos la elección de los intendentes no haría otra cosa más que estimular la fragmentación, en especial el número de caudillos regionales. Esta amenaza los mueve a rechazar la reforma por miedo a estimular liderazgos exógenos a las dos grandes coaliciones. Sin embargo, estos políticos olvidan algo esencial. Desde la academia se sugirió un sistema electoral con umbral del 40% para elegir a los intendentes. No era adecuado un sistema de mayoría relativa ni un sistema de mayoría absoluta, pues ambos generan incentivos para la fragmentación. En un sistema de mayoría relativa los independientes tendrán la sensación de que pueden ganar dado el bajo umbral de electividad, mientras que en un sistema de mayoría absoluta esos mismos independientes tendrán la sensación de que podrán avanzar a la segunda vuelta ante la certeza de que ninguno de los competidores logrará el 50% de los votos. El sistema de equilibrio ideal para ahuyentar a los caudillos y para fortalecer las coaliciones es el sistema del 40%.

Todo esto conduce a una gran conclusión. Mientras los amantes están preocupados de la satisfacción contingente y de corto plazo, los ginecólogos piensan en el bienestar general y sostenible en el tiempo. Esta misma disputa se produce entre políticos y académicos frente a la reforma que propone la elección directa de los intendentes. Mientras los políticos evalúan el impacto de la reforma sobre el proceso de negociaciones electorales y sus parcelas de poder, los académicos fijan su atención en el traspaso gradual de atribuciones y competencias para avanzar en un proceso de descentralización tan necesario para Chile.

Link: https://goo.gl/B6LeU9

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