Territorios Constituyentes

Pienso en una Constitución Federal, en que Chile se organice como un país federado. Se intentó hace casi dos siglos con José Miguel Infante y su Constitución Federalista, la que rigió entre 1823 y 1826, ahogada y destituida por un cómodo poder centralista que ya había conseguido preponderar. Imagine los alcances de regiones continuas unidas por recursos, geografía, historia y compartiendo sus saberes más propios.

marcha Aysen

Se habla mucho, hace varios meses, sobre el proceso o la forma de llegar a una Nueva Constitución, un poco anticipándose al anuncio del Gobierno sobre esta materia, pero se habla menos de la Constitución misma. No pocas instancias ciudadanas se han movido entre los medios y el país para hablar especialmente de la Asamblea Constituyente, para debatir, para programar, para educar y para hacer estrategias que alcancen ese modelo constituyente que sigue encontrando rechazo de parte de sectores políticos, más que conservadores me inclino a pensar que son ultra centralistas, una manera de conservadurismo pero que apunta a restringir a los territorios, a los mismos territorios que a lo largo de la República y antes aún, de la Colonia, han sido y son irrefutablemente postergados en las políticas públicas, en las inversiones.

Si una región entera se paraliza, como fue lo de Aisén hace ya casi 4 años, pues bien que se logran ciertos puntos de acuerdo, y es por ese Movimiento que se concretó la instauración por decreto ley de una Universidad Pública en la región. No es menor, pero es insuficiente para las varias aspiraciones de cada territorio. Y además no es bonito, pese a la mística, tener que hacer fogatas y barricadas, aguantarse y sufrir graves daños frente a la fuerza casi militar de los Carabineros, para lograr avances en materias primordiales. Por ello es que muchos territorios, muchas regiones sino todas, incluyendo la Metropolitana, muchos grupos, muchas personas ven en una nueva Constitución la solución a demandas de todo tipo, lo que puede llamar a engaño en la gran cantidad de expectativas que se generan, pero aún con ese riesgo, no es menor tampoco la oportunidad de modificar las bases ancestrales que estampan el centralismo y su despliegue autoritario, desde siempre existente, en todas las Constituciones. Del Ministro Portales al General Pinochet.

Recordé, ahora que se habla más de Educación Cívica y se dice de lo poco que se ha leído la actual Constitución, las clases del Profesor Ríos en el Liceo San Felipe Benicio. Nosotros le decíamos Calilo al Profe. Era un hombre serio aunque no sin simpatía, que nos enseñaba a apreciar los sistemas políticos, los poderes del Estado, las Instituciones y el rol de cada una, lo que dejaba clara la diferencia de funciones entre un Alcalde, una Juez y un Diputado. Y nos hacía leer fragmentos de la Constitución, en una hora, muchas veces en el patio del Liceo, para discutir y aprendernos una cantidad de artículos que luego tomaba en interrogación al azar y con nota al instante. Era todo un ramo aquel y todo un momento de tensión el tener que tragarse esos grandes ripios jurídicos por la posibilidad de que te tocara a ti pasar a socializar ese enjambre articulado. Pese a ello, agradezco la asignatura y la exigencia del Profesor en su intento por hacernos conocer una incómoda Constitución para tantos, en el último lustro del régimen dictatorial.

No tengo una propuesta constitucional para socializar a través de una columna que no es más que un texto opinante. Creo que la Asamblea permite justo eso, dilucidar, priorizar lo importante en la vida común de Chile, con sus territorios visibles, con sus conocimientos, con sus necesidades y sus aspiraciones. Seguramente, y ojalá, un principio eje será tomado desde un consenso transversal sobre la importancia de los recursos naturales, de la naturaleza como expresión y valor en sí misma y no más como mercancía de unos pocos que se sienten dueños y señores de todo el país.

Pienso en una Constitución Federal, en que Chile se organice como un país federado. Se intentó hace casi dos siglos con José Miguel Infante y su Constitución Federalista, la que rigió entre 1823 y 1826, ahogada y destituida por un cómodo poder centralista que ya había conseguido preponderar. Imagine los alcances de regiones continuas unidas por recursos, geografía, historia y compartiendo sus saberes más propios. Una posible división: Norte Grande (Región de Arica y Parinacota + Región de Tarapacá + Región de Antofagasta), Norte Chico (Región de Atacama + Región de Coquimbo) Núcleo Central (Regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins y del Maule) Zona Sur (Regiones del BioBío + Región de La Araucanía + Región de Los Ríos + Región de los Lagos) y Patagonia (Chiloé + Región de Aisén + Región de Magallanes y Antártica Chilena). Cinco macro zonas que contienen a las 15 regiones ó 16 con la incorporación de Ñuble. Hasta aquí por ahora, supina y simplona.

Link: https://goo.gl/yNU08f

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